La polémica por el nuevo corte del Puente Nuevo de Ronda vuelve a enfrentar a vecinos y Ayuntamiento
Las redes sociales se han llenado de críticas por el cierre al tráfico del Puente Nuevo y la calle Armiñán durante este fin de semana, una medida que numerosos ciudadanos relacionan con la llegada de visitantes y que reabre el debate sobre las restricciones de movilidad en el centro histórico.
El nuevo corte al tráfico del Puente Nuevo y la calle Armiñán ha vuelto a generar malestar entre numerosos vecinos de Ronda. La decisión municipal ha provocado una oleada de comentarios en las redes sociales, donde ciudadanos cuestionan la reiteración de estas restricciones y denuncian las dificultades que encuentran para desplazarse por la ciudad, especialmente durante los fines de semana y los puentes festivos.
La polémica ha surgido, en buena medida, por la falta de información que, según denuncian los usuarios, acompaña a estos cortes. Una de las preguntas que más se repite en las redes es a qué responde exactamente la nueva restricción y si está relacionada con la previsión de una mayor afluencia turística durante estos días. «No será para no molestar a los turistas durante el puente, ¿verdad, señora alcaldesa?», se pregunta una vecina en uno de los comentarios que ha generado la publicación.
Otros ciudadanos apuntan directamente a la desigualdad que, a su juicio, se está produciendo entre quienes visitan Ronda y quienes viven en ella o necesitan desplazarse desde los municipios de la Serranía. «No es normal que nuestros vecinos de la Serranía no puedan cruzar el puente con sus vehículos ni para ir a trabajar, bajo amenaza de multa, y que vengan de fuera a pasearse y no solo los dejen pasar, sino que se cierre para su disfrute», señala otro usuario.
El malestar no se limita a los conductores. También hay vecinos que aseguran tener dificultades para acceder a sus propias viviendas, especialmente en barrios próximos al centro histórico. Algunos residentes de la zona de El Lechuguita y otros puntos de la ciudad explican que los cambios de circulación y las calles con dirección prohibida les obligan a realizar recorridos alternativos para llegar a sus domicilios.
«Los impuestos los pagamos todos, pero no todos estamos de vacaciones»
Entre los comentarios publicados se repiten expresiones de indignación por lo que consideran una política de restricciones cada vez más habitual. «Cada vez que les da la gana lo cortan. Señora alcaldesa, hay gente que tiene que trabajar los fines de semana, no todos tenemos la suerte de estar de vacaciones, pero los impuestos sí que nos los cobran», protesta otro ciudadano.
También hay quienes cuestionan que estas decisiones se adopten sin suficiente antelación y sin ofrecer alternativas claras para los residentes. «Esto ya se está cogiendo por norma y sin avisar», señala otro comentario. Una crítica que se suma a las quejas de vecinos que aseguran haber presentado escritos ante el Ayuntamiento sin recibir respuesta a sus reclamaciones.
La seguridad y la concentración de visitantes son algunos de los argumentos que otros usuarios consideran que podrían justificar el cierre, especialmente durante jornadas de gran afluencia turística. Sin embargo, incluso entre quienes comprenden la necesidad de facilitar el tránsito peatonal, existe preocupación por las consecuencias que estas medidas tienen sobre la movilidad cotidiana de la población local.
Las asociaciones vecinales, también en el centro de las críticas
La controversia ha alcanzado igualmente a las asociaciones vecinales, cuya falta de respuesta ante los sucesivos cortes es cuestionada por algunos participantes en el debate. Hay ciudadanos que se preguntan por qué colectivos que anteriormente habían mostrado su oposición a estas restricciones no están protagonizando ahora nuevas protestas.
La mayor parte de los comentarios dirigen sus críticas directamente a la alcaldesa, María de la Paz Fernández, a quien responsabilizan de una gestión de la movilidad que, según su percepción, estaría dando prioridad a las necesidades de los visitantes frente a las de los residentes.
La preocupación se extiende, además, a lo que pueda suceder durante el próximo puente de diciembre. Algunos vecinos anticipan nuevos problemas de circulación y advierten de que la situación podría complicarse todavía más con las obras previstas en la ciudad, entre ellas la eliminación del paso a nivel ferroviario y los cambios que afectarán a los accesos.
De nuevo se coloca sobre la mesa uno de los debates que más controversia está generando en Ronda: cómo compatibilizar la actividad turística, la seguridad de los peatones y la movilidad de quienes viven y trabajan en la ciudad.
Los comentarios ciudadanos y la voz de la calle reflejan un malestar creciente ante la repetición de estas restricciones y, especialmente, ante la percepción de que los rondeños están perdiendo capacidad para desplazarse por su propia ciudad. Una polémica que vuelve a reclamar explicaciones municipales sobre los motivos concretos de los cortes, su planificación y las alternativas previstas para los residentes.
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Redacción de Ronda News.



