Redacción

Historia de la presa fantasma de Montejaque: Un fantasma que despierta un siglo después

La presa fantasma que despierta un siglo después

Durante más de cien años fue una mole de hormigón casi decorativa, una obra colosal que jamás cumplió su función. Hoy, sin embargo, la presa de Montejaque, también conocida como presa de los Caballeros, ha dejado de ser una curiosidad histórica para convertirse en motivo de inquietud en la Serranía de Ronda.

Las lluvias torrenciales de las últimas semanas han llenado por primera vez su vaso hasta niveles nunca vistos. El agua ha rozado la coronación del muro y ha obligado al desalojo preventivo de más de 200 vecinos en la Estación de Benaoján y varias familias en Jimera de Líbar. El temor es claro: que el agua rebase sin control y comprometa la estabilidad de la estructura.

Un gigante que nació con un error

La infraestructura se inauguró en 1923 con una ambición clara que era la de llevar electricidad a los pueblos aislados de la Serranía de Ronda y Grazalema. El proyecto fue encargado a la empresa suiza Electrowat y diseñado por el ingeniero Henri Edwuard Gruner. Su bóveda de 83 metros fue en su día la más alta de Europa y aspiraba a generar 20.000 kilovatios.

El problema no estuvo en el diseño del muro, sino bajo sus pies.

La presa se levantó sobre un terreno calizo, un sistema kárstico lleno de cavidades y grietas. Traducido a términos sencillos: el agua se filtraba como si el suelo fuera un queso gruyere. Cada vez que el embalse acumulaba caudal, este desaparecía en pocas horas hacia el subsuelo. Se intentó sellar con hormigón y asfalto, sin éxito. La central nunca produjo electricidad.

Hoy es un caso de estudio en escuelas de ingeniería como ejemplo de fallo geológico.

Presa de Montejaque
Presa de Montejaque

¿Por qué ahora está llena?

La clave está río arriba. En la cabecera del Guadares (o Campobuche), bajo Grazalema —uno de los puntos más lluviosos de España—, el agua suele filtrarse por la Sima de la Olla hacia un acuífero profundo.

Pero cuando las precipitaciones son extraordinarias, como este invierno —con acumulados históricos según Aemet—, ese sistema natural se satura. El agua ya no puede infiltrarse con rapidez y circula en superficie con gran fuerza hasta quedar retenida en la presa.

Normalmente, el propio terreno va “bebiendo” el embalse poco a poco. Esta vez no ha dado abasto.

Los tres escenarios posibles

La presa está monitorizada las 24 horas por técnicos de Endesa, actual propietaria, y la Junta de Andalucía. Los expertos manejan tres escenarios:

  1. Filtración progresiva: que el agua siga colándose al subsuelo y el nivel baje lentamente.

  2. Alivio controlado: que el embalse supere su capacidad y vierta por el aliviadero, aumentando el caudal río abajo pero de forma regulada.

  3. Rotura estructural: el escenario más temido, aunque los especialistas lo consideran muy improbable. Tras un siglo en pie, la presa ha demostrado una resistencia notable.

El mayor riesgo no sería el llenado en sí, sino un rebase brusco que erosione el pie del muro. Una caída masiva de agua desde 80 metros podría dañar la base si no se produce de manera controlada.

¿A dónde iría el agua?

En caso de desbordamiento, el caudal se dirigiría hacia el sistema subterráneo Hundidero-Gato, un recorrido de cinco kilómetros que desemboca en la Cueva del Gato y finalmente en el río Guadiaro.

Paradójicamente, el complejo entramado de cuevas actuaría como regulador natural, amortiguando la crecida antes de que el agua llegue a núcleos habitados.

Junto a la presa no existen viviendas. Las evacuaciones se han realizado por prudencia, especialmente en la ribera del Guadiaro.

De fracaso industrial a símbolo comarcal

Más de 700 obreros participaron en su construcción hace un siglo. Para muchos vecinos, la presa no es solo hormigón sino que constituye y simboliza su memoria familiar. Durante décadas fue una rareza olvidada; en los últimos años, un enclave turístico con puente colgante y vía ferrata.

Hoy, esa imagen seca y polvorienta ha sido sustituida por un embalse de 36 hectómetros cúbicos. Una estampa inédita que probablemente dure poco, hasta que cesen las lluvias y el sistema kárstico vuelva a absorber el agua, la presa regresará a su estado habitual.

Presa de Montejaque

Una lección que sigue vigente

La presa de Montejaque representa una paradoja ya que se trata de una obra técnicamente brillante, pero levantada en el lugar geológicamente equivocado. Fue un fracaso energético, pero un éxito constructivo.

Un siglo después, el gigante que nunca funcionó se enfrenta a su primera gran prueba real. Y, de momento, resiste.

FOTOS: Twitter oficial de la Asociación Profesional de Agentes de Medio Ambiente de Andalucía. @aamaa_es

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