Marta M.

Un nuevo terremoto de magnitud 2,7 se deja sentir en Jimera de Líbar en plena serie sísmica en la comarca

Seísmo, Terremoto

La localidad malagueña de Jimera de Líbar ha vuelto a registrar esta madrugada un terremoto de magnitud 2,7, dentro de la serie de movimientos sísmicos que se están produciendo en los últimos días en el entorno de la Serranía de Ronda y la Sierra de Grazalema.

Según los datos difundidos por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el seísmo se produjo a la 01:22 horas y tuvo una profundidad de 0 kilómetros, con epicentro en las inmediaciones del municipio. El temblor fue percibido por parte de la población, aunque no se han notificado daños personales ni materiales.

La actividad sísmica no se limita a Jimera de Líbar. Durante la misma madrugada también se han registrado movimientos de menor magnitud en otros puntos de la comarca, como Cortes de la Frontera, Benadalid y Benaoján, dentro de un episodio que mantiene en vigilancia a los especialistas.

De acuerdo con la Red Sísmica del IGN, entre los días 3 y 9 de febrero se han contabilizado más de un centenar de terremotos de baja magnitud, con valores comprendidos aproximadamente entre 1 y 3,6, en una franja que abarca el suroeste de la provincia de Málaga y el sureste de Cádiz, desde la Sierra de Grazalema hasta el entorno de la costa de Estepona. Las profundidades registradas oscilan entre la superficie y varias decenas de kilómetros.

El movimiento de mayor intensidad detectado hasta ahora en esta serie alcanzó una magnitud de 3,6 y se produjo días atrás al noroeste de Jimera de Líbar, siendo sentido con una intensidad considerada entre débil y moderada, sin provocar daños.

Para mejorar el seguimiento de esta actividad, el IGN ha instalado estaciones sísmicas portátiles adicionales en la zona, con el objetivo de afinar la localización de los epicentros y analizar con mayor precisión el comportamiento de esta secuencia.

Por su parte, expertos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) han señalado que, hasta el momento, no existen evidencias científicas que vinculen las recientes lluvias con estos terremotos, descartando una relación directa entre ambos fenómenos.

La evolución de la serie sísmica continúa bajo observación, aunque las magnitudes registradas hasta ahora se consideran bajas dentro de la actividad habitual de la zona.

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