FACHADA AYUNTAMIENTO DE RONDA

Redacción

ANÁLISIS: «El fin de una etapa» (por Manuel Ramírez Troyano)

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Manuel Ramírez Troyano

Los comienzos siempre se reciben con entusiasmo y cuesta reconocer el final de esos ilusionantes principios. Una vez más,  como tantas veces en la historia, Ronda se encuentra al final de una etapa.

Podría parecer que presenciar a la primera autoridad siendo juzgada por desatención a la labor que le fue encomendada es la génesis del final, pero esta se venía gestando casi desde el principio.

Ronda, bajo su mandato, ha ahondado en sus errores y desdeñado sus aciertos

Tras casi treinta años de servicio público en distintos periodos y distintas responsabilidades, Ronda no ha progresado como necesitaría para asegurar su futuro. Sus propuestas han tenido el tiempo suficiente para plasmarse en la realidad rondeña pero no ha ocurrido así.  Ronda, bajo su mandato, ha ahondado en sus errores y desdeñado sus aciertos.

Confiar la economía doméstica a la industria turística, sin estudiar alternativa complementaria alguna, se podría calificar como el mayor error. Los dos millones de visitantes que recorren las calles durante todos los días del año pueden emanar abundancia y prosperidad, pero solo es apariencia.

Confiar la economía doméstica a la industria turística se podría calificar como el mayor error

El mal gestor siempre aprovecha y exprime lo que hay, sin emprender arriesgados proyectos para diversificar la economía de su pueblo. Vuelan con el viento a favor y cuando por algún motivo los huevos de la gallina dejan de ser dorados, ellos ya estarán bien posicionados en otros puestos, (preferiblemente en UNICAJA), y el problema para otros.

Un pueblo que en el pasado había logrado un tejido industrial a base de Cooperativas y logró construir una Caja de Ahorros, hoy en el IBEX-35. Confiaba todo su futuro a la industria turística, tan fútil como engañosa.

Desde un principio toda la gestión se basó exclusivamente en el reclutamiento de turistas. Presencia en todas las ferias del continente dieron como resultado el aluvión. Un autentico gestor no hubiera descuidado la infraestructura que debía soportar esa industria.

El principal déficit de estructuras que padece Ronda es la ausencia de un polígono industrial útil. Resulta curioso que un pueblo que ha recalificado hasta las macetas de geranios para construir pisos, no haya sido capaz de crear un solo centímetro de suelo industrial en 40 años.

Nuestra industria hostelera se reduce al delantal, la bandeja y las varices

La carencia de este equipamiento provoca una ausencia de empresas proveedoras,  hueco ocupado por otras, venidas de poblaciones cercanas; de cada euro que ingresa el comercio o la hostelería rondeña, una gran parte viaja ese mismo día a Antequera o Málaga. Nuestra industria hostelera se reduce al delantal, la bandeja y las varices.

Como plusvalía generada quedan los puestos de trabajo. Ahí, y esto corresponde al tejido empresarial, también se han mostrado carencias. Precarios con bajos sueldos, a tirones de la legislación nacional y buscando los recovecos para exigir más por menos. Sólo hay que comprobar la escasez de profesionales, obligados a emigrar a la costa, algo que provoca una excesiva rotación y falta de cualificación de trabajadores del sector.

Una vez entregada la parte industrial y aceptada la precariedad laboral, la vivienda siguió el mismo camino. La especulación sobrevenida por las recalificaciones, de las macetas de geranios, y la entrada de gran parte del parqué en el mercado turístico hicieron que el precio de estas se volviera inasequible para el rondeño de a pie, especialmente para los jóvenes.

El epítome es simple: Ausencia de alternativas, trabajo en precario, mal pagado  y vivienda inaccesible: emigración, la más sangrante la de los jóvenes

Toda esta amalgama de sucesos ha venido influida por el cambio de mentalidad del rondeño y por ende de sus autoridades. Desde hace tiempo en Ronda solo se piensa en función del turismo. El comercio ha cambiado ferreterías, droguerías y panaderías, por grandes escaparates llenos de imanes de nevera y tiendas de ropa fabricada en Bangladesh. El ciudadano residente no tiene acceso fácil a los enseres que necesita para la vida diaria; abocados a las grandes superficies que dan poca calidad pero barata.

La hostelería rondeña empantanada en la cocina de diseño, que en su versión pueblerina consiste en mezclar muchos ingredientes, describirlo como si llevaran años de investigación, añadirle mucha trufa, reducir las raciones y tapas para cobrar un precio absolutamente inflacionado. Proclamar que «no es comer, es tener una experiencia” esconde una realidad muy diferente. Los turistas pueden permitirse el exceso, solo permanecen unas horas, el ciudadano no.

Este escenario se proyecta al cuartel de milicias. Nuestros ediles prefieren pensar en inglés que con el clásico ceceo rondeño.

Ronda dedica dos millones de euros a Feria y fiestas

Un presupuesto de unos 40 millones de euros de los que goza el consistorio puede parecer a simple vista abundancia. Pues bien, la realidad no es exactamente así. De todos esos millones de los que hacen gala, gran parte están destinados a gastos previamente comprometidos. Solo en nóminas se utiliza más de la mitad. Consorcio de Bomberos, de Residuos sólidos, electricidad, etc.etc. etc.

El resultado deja en poco el presupuesto. De ese poco, Ronda dedica dos millones de euros a Feria y fiestas, que es una de las propuestas para atraer turismo a la vez que se entretiene a la población. Sumando los casi siete millones de euros que ha costado una Estación de Autobuses, que ya teníamos, y que con un arreglo hubiera durado otros 60 años y que comenzó voceándose que saldría a coste cero. Tenemos una radiografía bastante real del desorden económico que gobierna el Ayuntamiento.

Todo vendido en los bien cebados, con dinero público, medios de comunicación

A partir de ahí el año se pasa liquidando los ahorros dejados por otras Corporaciones, malgastando los fondos que envía el Gobierno Central, en obras innecesarias como la plaza del Barrio, recogiendo las migajas que la Junta de Andalucía deja a su paso y despreciando las ayudas provenientes de Europa. Todo vendido en los bien cebados, con dinero público, medios de comunicación que hacen su labor de “parchís” donde se comen una, ellos cuentan veinte.

De esta penuria vienen los cuatro millones y medio que se han gastado de más en 2025 y que se solucionarán casi seguro con otro crédito que dejará a su marcha. Préstamo que hay que unirlo a los ya pedidos y gastados en arreglar las calles. Si se hacen números, sumando intereses se podría haber pagado Times Square en vez de la Calle Real, hasta para las pantallas alcanza.

Todo esto empezó prometiendo una playa, una escuela de Fisioterapia, un aparcamiento con piscina para el Barrio, un vial alternativo y que no cortaría el puente.

Todo ha quedado en deuda, una colonoscópica pasarela para atraer más turistas, una piscina municipal, también pagada con un crédito y una acusación de malversación.

Esta etapa de la vida política y social de Ronda ha terminado y aceptar ese fin es el principio para abrir una nueva. Los mimbres permanecen y tejer no se olvida.

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