El equipo de Gobierno de Ronda vuelve a tropezar con la misma piedra. Y ya no es una anécdota ni un intento fallido puntual, pues son cuatro los intentos frustrados para vender la Casa del Jalifa que acaban, una vez más, en un sonoro fiasco.
El último episodio se ha conocido tras la publicación de un decreto en la Plataforma de Contratación del Estado, donde se declara desierto el proceso de enajenación del inmueble municipal. Ni un solo comprador interesado en una operación que el propio Ayuntamiento valoraba en un principio en 1.645.053,36 euros.
Se trata de un palacete del siglo XVIII, situado en pleno casco histórico, que el Consistorio lleva intentando colocar en el mercado desde 2014 sin éxito alguno. Más de una década de intentos fallidos que evidencian la incapacidad del gobierno local para dar salida a uno de sus activos patrimoniales más relevantes.
En su último intento, el Ayuntamiento, fijó un precio de salida de 1,53 millones de euros para este inmueble de más de mil metros cuadrados en La Ciudad. Desde el gobierno municipal del PP se defendía la operación como una oportunidad para generar ingresos e impulsar inversiones en la ciudad. Prometía incluso un efecto dinamizador: uso turístico, creación de empleo y revitalización del casco histórico. Nada de eso ha ocurrido.
Las expectativas anunciadas en marzo de 2024, tras la modificación del Plan Especial del Casco Histórico, han quedado en papel mojado. Ni inversiones, ni empleo, ni ingresos extraordinarios. Solo una nueva subasta fallida que se suma a una larga lista de intentos infructuosos.
Mientras tanto, la Casa del Jalifa sigue acumulando años de abandono. Este edificio histórico, con vistas a las murallas y vinculado durante siglos a familias de origen árabe, fue adquirido por el Ayuntamiento en 2004. Tras su rehabilitación, albergó servicios municipales como la delegación de Educación, aulas de la UNED y una escuela de español para extranjeros.
Sin embargo, problemas de accesibilidad y falta de espacio provocaron el traslado de estos servicios, dejando el inmueble sin uso desde hace más de una década. Desde entonces, el Consistorio no ha sido capaz ni de reutilizarlo ni de venderlo.
El resultado es evidente, un edificio vacío, un activo bloqueado y cuatro intentos fallidos que retratan, con crudeza, la gestión de un equipo de gobierno incapaz de materializar sus propios anuncios. Queda por ver si el Ayuntamiento insistirá por quinta vez o si, finalmente, opta por cambiar de estrategia tras una cadena de fracasos difícil de justificar.



