La autovía del Guadalhorce sigue acumulando calificativos, desde proyecto clave a infraestructura fantasma o vía interminable. Ahora, esta prometida y cacareada infraestructura abre un nuevo capítulo a su dilatada historia de retrasos. La mesa de contratación ha acordado suspender de forma cautelar la adjudicación de las obras del primer tramo, entre Casapalma y Cerralba, tras el recurso presentado por una de las empresas aspirantes.
Se trata de un tramo de algo más de cuatro kilómetros, valorado en 41,7 millones de euros, considerado clave dentro del futuro eje Málaga-Ronda, una infraestructura largamente esperada para mejorar la conexión entre la capital y la Serranía.
El procedimiento parecía avanzar tras anunciarse la adjudicación provisional, pero la impugnación presentada por una de las compañías participantes —entre ellas grandes constructoras del sector— ha obligado a paralizar el proceso hasta que se resuelva el recurso. Una decisión que introduce nuevas incertidumbres sobre el calendario de unas obras muy demandadas en la comarca.
No es la primera vez que esta infraestructura sufre contratiempos. La autovía del Guadalhorce, convertida ya en símbolo de promesas incumplidas y plazos que se dilatan en el tiempo, vuelve a quedar atrapada en un laberinto administrativo que retrasa su puesta en marcha.
Pese a ello, desde la Junta de Andalucía se insiste en restar gravedad a la situación, enmarcando la suspensión dentro de la “normalidad” de este tipo de procedimientos. Sin embargo, lo cierto es que el recurso obliga a revisar la adjudicación antes de continuar con la tramitación, lo que previsiblemente aplazará el inicio de unas obras consideradas estratégicas para vertebrar el interior de la provincia. La excusas de «normalidad» solo se entienden en el tempus electoral que vive Andalucía. Lo cierto es que, una vez más, una vez más, los plazos vuelven a quedar en suspenso.



