El acto convocado este miércoles por el Ayuntamiento de Ronda en solidaridad con Ceuta terminó evidenciando una escasa capacidad de movilización. Apenas unas 200 personas, entre ellas asistentes llegados desde otras localidades, respondieron al llamamiento realizado por el Consistorio rondeño siguiendo la convocatoria impulsada por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), órgano gobernado por el Partido Popular.
La concentración, celebrada este 2 de septiembre coincidiendo con el Día de Ceuta, había sido planteada inicialmente como una muestra institucional de solidaridad con la ciudad autónoma ante la delicada situación que atraviesa. Sin embargo, el desarrollo del acto terminó adquiriendo un marcado componente político y partidista.
La imagen ofrecida en el exterior del Ayuntamiento fue muy distinta a la de una concentración multitudinaria. En plena Feria y Fiestas de Pedro Romero, la convocatoria apenas consiguió congregar a unos dos centenares de personas, una cifra especialmente reducida teniendo en cuenta el carácter institucional del llamamiento y la dimensión que el propio equipo de Gobierno había querido otorgar a la cita.
Entre los asistentes pudieron verse pancartas y escucharse consignas como «Ceuta no se vende» o «Ceuta se defiende», mensajes que terminaron alejando la concentración del tono institucional y unitario que cabría esperar de una iniciativa destinada, en principio, a expresar el respaldo de toda una ciudad a los ceutíes.
La alcaldesa de Ronda, Mari Paz Fernández, colocó además la bandera de Ceuta en el balcón principal del Ayuntamiento y anunció que permanecerá allí «hasta que Ceuta recupere la normalidad».
Un discurso cargado contra el Gobierno
Pero fue especialmente la intervención de Fernández la que terminó por imprimir un claro contenido político al encuentro. La regidora trasladó el «apoyo y cariño» de Ronda a los ceutíes, aunque buena parte de su discurso estuvo centrado en exigir actuaciones al Gobierno de España.
Fernández reclamó «el retorno efectivo de todas las personas que han entrado ilegalmente en nuestro país» y sostuvo que esta medida constituye «la única forma de retomar la normalidad».
También pidió financiación extraordinaria para Ceuta, ayudas destinadas a empresarios y autónomos y recursos suficientes para garantizar los servicios públicos. Igualmente reclamó al Ejecutivo central que utilice todos los mecanismos disponibles en la Unión Europea para defender la frontera exterior española. Algo, un Plan especial de inversiones y recuperación de más de 300 millones de euros, que el Gobierno de España está desarrollando desde hace días en la ciudad autónoma.

VOX presente en el acto junto al PP
«Ceuta no está sola, los ceutíes no están solos. Cuando una parte de España sufre, toda España responde. Proteger España es proteger Ceuta», afirmó la alcaldesa.
El problema es que lo que había sido presentado como un acto institucional de solidaridad terminó convirtiéndose, en buena medida, en una tribuna política contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez. El tono empleado por Fernández y algunas de las consignas escuchadas acercaron la concentración a los postulados habitualmente defendidos por la derecha más dura y la extrema derecha.
La imagen del pinchazo
Y al margen de discursos y proclamas, quedó una imagen difícil de ocultar: la escasa respuesta ciudadana. Unas 200 personas constituyen un respaldo muy limitado para una convocatoria promovida directamente por el Ayuntamiento y celebrada, además, en pleno centro de Ronda y coincidiendo con unas jornadas en las que la ciudad registra una importante presencia de vecinos y visitantes con motivo de la Feria de Pedro Romero.
La politización que fue adquiriendo el acto durante los días previos y, finalmente, durante su propia celebración puede explicar que numerosos rondeños que comparten la preocupación y la solidaridad con Ceuta optaran por mantenerse al margen de una convocatoria que terminó teniendo una evidente lectura partidista.
Porque una cosa es mostrar la solidaridad de Ronda con los ceutíes y otra utilizar una convocatoria institucional para cargar políticamente contra el Gobierno de España.
El resultado está en la propia fotografía del acto: una concentración con una participación muy alejada de las expectativas y una alcaldesa que no consiguió movilizar a una parte significativa de la ciudadanía.
En conclusión, pinchazo total de una convocatoria que pretendía proyectar unidad y terminó dejando una imagen de escasa participación y profunda politización.


