Todo se decidirá en el encuentro de vuelta. El Málaga CF ha firmado tablas ante la UD Almería en el primer envite de la final del playoff de ascenso a Primera División. Los sistemas defensivos de ambos cuadros andaluces no concedieron nada, y el marcador no se movió del 0-0. Por lo que el UD Almería Stadium será el escenario donde se decidirá, el próximo sábado 20 de junio, quién de los dos consigue el tercer billete a La Liga EA Sports tras Racing y Dépor.
La Rosaleda volvió a lograr la mayor entrada de la categoría, superando el récord que había establecido el pasado miércoles en la semifinal ante Las Palmas. Más de 30.000 espectadores llenaron el estadio de Martiricos, en el último partido como locales de la temporada. Volvimos a ver un recibimiento espectacular, multitudinario, al autobús del equipo boquerón, que nos puso a todos los malagueños los pelos de punta.
Funes planteó un once con tres grandes novedades, para gestionar los minutos en estos días de playoff donde hay tanto desgaste. Joaquín Muñoz, Chupe e Izan Merino dejaron su lugar de inicio a Aaron Ochoa, Adrián Niño y Rafa Rodríguez. El equipo de Rubi buscó el 0-1 ya en el 7′ con un remate de Chirino que tapó abajo Diego Murillo.
En el minuto 23’, el desmarque en profundidad de Carlos Dotor y su pase atrás para Adrián Niño propiciaron el primer disparo entre los tres palos del Málaga. Pero el intento del delantero gaditano salió centrado, directamente a los guantes de Andrés Fernández. Los visitantes respondieron tan solo un minuto más tarde, con una dejada de Arribas para Lopy. El mediocentro del Almería buscó un remate ajustado a la cepa del poste que se marchó desviado por centímetros.
El plan de partido de los rojiblancos era claramente no conceder nada atrás para salir vivos de La Rosaleda, y la realidad es que lo lograron. El Málaga apenas generó ocasiones claras de peligro en el primer tiempo, más allá de otro intento de Adrián Niño con un derechazo en el 29’, y un disparo lejano de Rafa Rodríguez al filo del descanso que no cogió el efecto que buscaba el ‘37’. El mejor del cuadro boquerón fue Dani Lorenzo, moviéndose entre líneas y organizando los ataques de los de Funes. Costaba encontrar a Larrubia libre de marca.
Tras el descanso, Joaquín Muñoz entró por Aaron Ochoa, y el Málaga salió del túnel de vestuarios con una energía renovada, en gran parte gracias al desborde que aportó el extremo de Martiricos. Su verticalidad le permitió en el 66’ sacar un disparo muy peligroso desde el pico del área que hizo tener que estirarse a Andrés. El cuadro de la Costa del Sol siguió apretando, e ingresaron en el ecuador del segundo tiempo Chupe e Izan para tratar de desequilibrar la balanza. Ramón Enríquez y Lobete hicieron lo propio en el tramo final. La Rosaleda se dejaba la piel, pero el gol se resistía.
En los minutos finales, vimos a un equipo blanquiazul castigado por el cansancio de una semana muy exigente, y el Almería aprovechó para buscar alguna salida a la contra, como una que acabó con un centro de Morcillo para Nico Melamed en el 83’. Afortunadamente, el atacante rojiblanco no pudo dirigir su remate a portería. El partido finalizó con tablas y con un sabor de boca agridulce para los locales, que no pudieron sacar ventaja.
A repetir lo de Tarragona
Aun así, que no decaigan los ánimos. No hay absolutamente nada decidido. Sí, el Almería ha conseguido hoy lo que quería: defenderse en la ida y llegar al partido ante su gente con todo como empezó, y con la certeza de saber que si una hipotética prórroga acabase en empate ellos serían quienes ascenderían por su ventaja clasificatoria en la fase regular de liga.
Pero el encuentro de vuelta apunta a ser muy distinto. Los de Rubi tienden a ser un equipo mucho más ofensivo que de encerrarse atrás como lo ha hecho en Málaga. Probablemente veremos un encuentro mucho más abierto, donde el “Funes Buque” tendrá que demostrar ese carácter y fútbol alegre que le han traído hasta aquí para salir campeón del playoff. El haber llegado es de por sí un regalo, pero esta plantilla quiere dar el último paso.
No sería la primera vez que el Málaga logra un ascenso a la épica fuera de casa, como ya sucedió ante el Nàstic de Tarragona con el agónico gol de Antoñito Cordero hace dos temporadas, que nos devolvió a Segunda. Aquel día, toda Málaga vibró. Cuando parecía imposible, nuestro equipo no se rindió y logró el ascenso, en el 122’.
Ahora, como ha dicho el míster, “estamos a un gol de estar en Primera División”. Toca recuperar energías durante los días que restan para la vuelta; para salir a ganar en Almería el fin de semana que viene. ‘Los Bichos de Funes’ se verán las caras, en una final apasionante, contra un proyecto que estaba diseñado para el ascenso desde primera hora.
Pase lo que pase, estaremos orgullosos. Pero por qué no pensar en positivo. Este grupo nos ha dado motivos para creer, sobreponiéndose a multitud de piedras en el camino. El sábado 20 de junio de 2026 puede ser recordado como una fecha histórica para el fútbol en nuestra provincia. Coraje y corazón, y a por ello. 90 (o 120) minutos nos separan de la gloria. Cómo vamos a rendirnos ahora.
por Alejandro Muñoz Pérez




